Aquí os dejo el segundo acertijo de la semana. Éste ya tiene un poco más de nivel.
En la era del Rey Arturo, un caballero partió de Camelot con la misión de infiltrarse en el castillo del enemigo para así enterarse de los planes de éste.
Pero, cuál fue su sorpresa cuando, al llegar, descubrió que, en la puerta, había un vigía que pedía ‘la contraseña’ a todo aquél que intentase pasar. ¿Cómo entraré ahora? Pensó el caballero. ¡Ya sé! Me quedaré un rato apostado tras una roca escuchando a todos los que entren, y así descubriré la contraseña.
Al poco tiempo, un hombre llegó a las puertas del castillo. El vigía le gritó ¡Dieciocho!, a lo que el hombre respondió ¡nueve!; las puertas se abrieron y el hombre pasó. Pasados unos minutos, llegó una mujer. El vigía le dijo ¡Catorce!, y ella respondió ¡Siete!, y seguidamente entró.
Más tarde llegó un soldado, a quien el vigía gritó ¡Ocho!, a lo que el soldado respondió ¡Cuatro!. El espía, que lo había escuchado todo, pensó que lo tenía muy fácil para entrar, así que se dirigió con paso firme hacia la puerta del castillo. ¡Seis!, le vociferó el vigía; ¡Tres! Respondió el primero, quien no pudo dar ni un sólo paso hacia delante pues el vigía le clavó una lanza en el pecho y lo mató.
¿Qué es lo que tenía que haber dicho el espía y por qué?